01Dos públicos, dos idiomas
El que paga quiere saber cuántos alumnos hay por grupo, cómo se le informa del seguimiento y a qué hora acaba la clase. El que asiste quiere saber si va a entender algo y con quién va a estar. Una web que solo habla a uno de los dos pierde la matrícula a mitad de camino.
02Te buscan por el examen, no por la asignatura
Nadie busca «clases de inglés»: busca el B2, la selectividad, el nivel de catalán que le piden en el trabajo o la convocatoria que acaba de salir. Cada título tiene su fecha, su miedo y su búsqueda, y necesita su propia página con temario y calendario.
03Compites con toda la oferta online
Las plataformas y los profesores de internet compiten en precio y a cualquier hora. Lo tuyo —grupos pequeños, alguien que avisa a casa si el chaval falta, clase presencial en tu calle— es exactamente lo que ellos no pueden dar, pero solo cuenta si está escrito.