01Aquí no hay boca a boca
Casi nadie cuenta que va a terapia, así que no te llegan recomendaciones ni reseñas como a otros gremios. La búsqueda ocupa el lugar de esa conversación que nunca ocurre, y por eso lo que se encuentre en internet pesa el doble.
02Te leen antes de escribirte
La decisión se toma leyendo: en qué trabajas, con quién, cómo es una primera sesión y qué pasa después. Es lo único que tiene delante alguien que está a punto de contarle algo íntimo a un desconocido.
03La terapia online borró el mapa
Ya no compites solo con las consultas de tu calle: quien busca sesión online elige por motivo —duelo, ansiedad infantil, conducta alimentaria— y no por dirección. Eso te abre otras provincias, pero te obliga a decir con precisión en qué eres especialista.