01La comisión se paga por alguien que ya venía
El portal te pone delante de gente que no te conocía, y eso vale lo que cuesta. El problema es la reserva que sale de allí después de haber visto ya tu casa: si tu web no gana esa última comparación —mismo precio, mejores fotos, respuesta rápida—, pagas por un cliente que era tuyo.
02No te buscan por el nombre, te buscan por el plan
«Casa rural con piscina climatizada para doce», «hotel que admita perros», «escapada tranquila para el puente». El viajero busca el plan que tiene en la cabeza, y solo apareces si tu alojamiento está descrito por lo que se puede hacer en él.
03Lo de alrededor también es tuyo
Antes de reservar se busca la zona: qué rutas hay, dónde se come, si el pantano queda cerca, qué hacer con lluvia. Casi ningún alojamiento lo escribe, y es justo lo que una IA necesita para nombrarte cuando alguien le pide una escapada por tu comarca.